sábado, 31 de marzo de 2007

I have a dream

Las mismas palabras que Martin Luther King pronunció seis veces en uno de sus discursos. Una de las personas que merecen ser recordadas para siempre en todos los ámbitos y para todo tipo de circunstancias. Un pacifista modelo, gracias al cual existen hoy asociaciones, organizaciones, y otras personas con sus mismos ideales.
Y es que sólo los soñadores como él son las personas capaces de seguir adelante: siempre con una meta que, por muy lejos que se encuentre, sigue siendo tan atractiva que merece la pena luchar por ella.
Es como la manzana más jugosa y madura del árbol, que nos llama con su tono encarnado a cogerla, aún estando en la rama más alta.
Pues, ¿qué somos sino sueños que nuestros padres tuvieron una vez?
Lo necesitamos diariamente porque, aunque diferentes para cada persona, nuestro sueño es el que nos da esperanzas sin barreras, luz en la oscuridad, calor en el más helado frío.
Soñar es una de las pocas cosas relevantes en nuestra vida; curiosamente las únicas también que son gratis: el cariño de un beso, el más confortable de los abrazos, el desahogo que se siente tras expulsar todo lo malo de nuestro ser con el llanto, compartir un poco de tu tiempo con los demás…
No perdemos nada y podemos ganar mucho, por lo que te digo, amigo y lector:
Nunca dejes de soñar.




1 comentario:

H. dijo...

Soñar es la razón por la que muchos seguimos viviendo.

Un saludo.