viernes, 3 de abril de 2009

Trémula






A todos toqué con la misma piel.
Mis ojos enfocaron cada cara por igual
Las lágrimas que colmaron mis poros,
todas,
tuvieron el mismo sabor.

Mis neuronas únicas y perfectas,
olvidaron
aquello que la importancia disipó;
lo relevante,
recelosas,
lo enclaustraron y aferraron,
sin soltarlo
aún con súplicas
de garganta rota.

Que ya me mordió lo onírico,
que le cogí miedo al deseo del ensayo error.



Son huecos
en la historia,
en mis años.
Huecos yermos
que guardan olores, gestos, tactos, palabras, timbres de voz.

Sensaciones.

Son vacíos que,
con una sola reproducción,
se colman,
se desmoronan sobre mis hombros
y me reiteran que

soy una extraña
de lo más simple,
que soy, más que nada,
un animal de costumbres
con una máscara humana

4 comentarios:

Dánae primaveral dijo...

Me encanta la foto y más aún la poesía, además me identifico con el final cuando dices: "soy una extraña
de lo más simple,
que soy, más que nada,
un animal de costumbres
con una máscara humana "
besitos

Noor dijo...

Tú cuando improvisas tocas todos los campos eh :P Me gusta saber la historia de lo que haces ^^

TeAAAA!!

Coatlicue dijo...

Me encantan las fotos, pero de la poesía no puedo decir mucho; son cosas demasiado personales para un profano.

Jonatan Sophie dijo...

awesome work