miércoles, 30 de junio de 2010

Praha



“Tienes que ir a Praga, es preciosa, en serio, la ciudad más bonita que he visto”

¿A quién no le han dicho eso alguna vez? Incluso Sabina en “Cristales de Bohemia” nos acuna en los oídos el regusto de sentir la melancolía de sus calles.

Pues bien, yo soy una de esas personas bastante escépticas con respecto a estas teorías. Me pasa igual con los best-sellers o con las películas bombazo, siempre que se convierte en un fenómeno de masas me echan atrás, me parece que me van a decepcionar y, en efecto, así es en algunos casos. No así en el de Praga.

He pasado allí una semana y lo cierto es que no acierto a encontrar las palabras para describir lo que se siente paseando por sus calles, cruzando sus puentes, escuchando a sus habitantes... Así que yo también me rindo a ella y como tantos otros me repito en opinión: “hay que ir a Praga”.


En este viaje también hemos pasado por Viena, la colosal Viena. Podría decirse que la comparación Viena-Praga es algo así como Madrid-Salamanca; una tiene lo extraordinario, otra todo el encanto.

Aquí os dejo un bocetillo de una de sus muchas esculturas enormes que de verdad dan auténtico respeto. La foto de arriba es el puente de Carlos, en Praga, al atardecer.





3 comentarios:

Oihane dijo...

La comparación Viena-Praga viene a ser lo mismo que la comparación Roma-Florencia: La primera tiene toda la grandiosidad, toda la monumentalidad. Y la segunda tiene todo el encanto ;)

X dijo...

Añado Londres-Edimburgo, ya puestos. :P

Pintamonadas dijo...

Este verano tengo interrail por la zona este de Europa, pero Praga no ha caido en los destinos, eso sí, tengo muchas ganas de Viena, y creo que Budapest también es un destino de esos que no te puedes perder.
(: